Comedor de San Juan de Acre

Un ejercicio de buena voluntad para mitigar el hambre

El comedor social gestionado por La Orden de Malta en Sevilla abre sus puertas de lunes a viernes para todo aquel que necesite un plato de comida

Por  17:00 h.

La Orden de Malta se fundó hace 900 años con el fin de realizar una labor hospitalaria, para atender a los peregrinos a Tierra Santa. Hoy, ya en el siglo XXI, los tiempos han cambiado pero, por desgracia, la necesidad de mitigar el hambre a los más desfavorecidos sigue presente, es por ello que La Orden se mantiene fiel a sus principios y en Sevilla tiene abierto el comedor de San Juan de Acre.

«En Madrid hay dos comedores y pensamos que si los hacen allí ¿por qué no nosotros?», explica Don Fernando de Parias Merry, delegado de la Orden de Malta en Andalucía. El que fuera alcalde de Sevilla entre el 75 y el 78, propuso hace unos años con optimismo la idea de fundar un comedor social en la ciudad siguiendo el modelo de los centros de la capital. Y en noviembre de 2011 la idea se hizo real en la calle Medigorría, en parte de unos terrenos que fueron cedidos en 1253 por el Rey Alfonso X a San Juan de Acre –antiguo nombre de La Orden- y que el Ayuntamiento ha puesto en sus manos de nuevo.

El comedor da cada día entre 200 y 250 comidas, gracias a donaciones recibidas a través del Banco de Alimentos y del Plan de Ayuda alimentaria a las personas más necesitadas de la UE. Y, por supuesto, obsequios de empresas y particulares. Alrededor de 150 voluntarios, coordinados por Inés de Parias, son los responsables de que el comedor pueda funcionar.

Cinco equipos de trabajo

Un responsable de cada día coordina los voluntarios entre sí, que se reparten en cinco equipos de trabajo. Los jueves se encarga de organizar Julia Candau, ama de casa de 76 años. Llega con el equipo de la mañana, que prepara los guisos fuertes. «Vengo sobre las dos con tres o cuatro del equipo, guisamos y preparamos todo. Son generalmente madres jóvenes que a las cinco tienen que acudir a recoger a los niños al colegio», explica Julia, que acude cada jueves con su hija, «no somos profesionales de esto, solo amas de casa».

A las cinco de la tarde el equipo cambia, y esta vez son por lo general mujeres un poco mayores las que le dedican su tiempo. En el equipo de cocina Marisa Ibáñez enseña a sevillasolidaria.es el guiso que está calentando. «Hoy ya se han acabado los espaguetis y la carne, y estamos sacando el cocido», cuenta la voluntaria. Explica, además, las labores de ella y sus compañeras: «Una hace la ensalada, otra corta la fruta, otra prepara el café y otras están pendientes de tener platos y vasos preparados cuando nos los piden».

Todos los asistentes son bien recibidos

Aquí nadie que haya acudido se ha quedado sin comer. Si no, bien echan mano de la imaginación con lo que cuentan en la despensa. En puerta trabajan dos chicos del Colegio Claret indicando a los comensales dónde y cuándo sentarse. No hay requisitos ni fichas, «nos apoyamos en que en cada hombre hay una persona de bien aunque esté en una mala situación», se justifica Don Fernando de Parias. Y lo cierto es que el ambiente es bueno, solo han tenido que vivir algún pequeño conflicto en casos aislados.

El 80% de los asistentes son extranjeros, «con mayoría de marroquíes y subsaharianos» y también alrededor del 80% son varones. Isidro Rodríguez, de 24 años, gestiona a los chicos de la puerta y también ayuda en las mesas. Cuenta como se sobrecoge con las historias que escucha de los que vienen, «me he encontrado incluso con gente que he conocido en circunstancias bien distintas en Sevilla».

El equipo de servicio en mesa, reparte la comida con la ayuda de un carrito entre los que ya están sentados. Y, por último, el equipo del túnel de lavado, se encarga de que platos y vasos estén siempre limpios. Un trabajo, desde la cocina hasta en el salón, en el que no se para pero del que todos los voluntarios confiesan sentirse muy satisfechos. Así funciona el comedor San Juan de Acre, un ejercicio de buena voluntad entre los que son atendidos y los que dedican su tiempo libre a mitigar el hambre en Sevilla.