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Tres historias ligadas a la carrera contra el cáncer infantil

La carrera «Tus kilómetros nos dan vida» que se celebrará este domingo logra llegar a los 6.000 corredores gracias a miles de personas comprometidas

Por  10:55 h.

Reto conseguido. La carrera contra el cáncer infantil «Tus kilómetros nos dan vida» llegó el pasado martes a las 6.000 inscripciones en la quinta edición que se celebrará este domingo en una nueva ubicación: el parque del Alamillo. Año tras año, esta cita deportiva y solidaria se ha ido consolidando en la ciudad, con el fin de recaudar fondos para la investigación en oncología pediátrica a través de la Fundación de la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas (Sehop).

Médicos y padres viven la organización de esta prueba con la ilusión de quien sabe que la recompensa es valiosa, puesto que ya llevan recaudados 170.000 para investigación e incluso han creado una beca de investigación nacional ‘Tus kilómetros nos dan vida!’ cuya segunda edición ha sido otorgada al Hospital Niño Jesús de Madrid.

Tras cada euro recaudado, ya sea a través de un dorsal para participar o el dorsal 0, hay una historia; y tras cada persona que contribuye para que sea un éxito, un impulso por lograr la cura del cáncer. Para el joven Manuel Soto, los 5 kilómetros de recorrido son casi un paseo después de superar con solo 16 años 250 kilómetros por el desierto en el Maratón Des Sables, siendo la persona más joven en hacerlo. Pero para él no es una carrera cualquiera porque, aún así, su prueba más dura fue enfrentarse a un Linfoma de Hodgkin. «Esta carrera es importante, se está consiguiendo con la investigación lo que hace décadas era imposible», indica.

Manuel Soto, segundo a la derecha junto al alcalde de Sevilla, en la presentación de la carrera en el Ayuntamiento de Sevilla / FOTO: J.M.SERRANO.

Manuel Soto, segundo desde la derecha, en la presentación de la carrera en el Ayuntamiento de Sevilla con el alcalde / FOTO: J.M.SERRANO.

Este domingo Manuel correrá junto a familia y amigos en un prueba distendida para él donde «puedes ir hablando y disfrutando de la gente», porque es también una oportunidad para reunirse con compañeros del Hospital Infantil. «Con quienes has estado allí, aunque pases tiempo sin verlos siempre parece que los viste ayer», indica.

Él es un luchador, un apasionado del deporte después de abrazarlo tras la época en la que más débil se encontraba, y al que la ciudad reconoció su valía el pasado mayo otorgándole la Medalla de Sevilla, cuando aún no había cumplido la mayoría de edad. «Cada uno es capaz de hacer distintas cosas, solo tienes que intentarlo». El domingo estará allí, una vez más, aportando su fuerza y su grano de arena.

El contacto entre padres y médicos

Javier García vive la carrera desde detrás de la barrera, dentro del equipo de organización. Pero el éxito de este día significa para él mucho más que una labor bien hecha puesto que su hijo Eduardo, de 8 años, está en tratamiento contra el cáncer. «Lo que se consiga con la investigación quizás no beneficie a mi hijo», explica Javier, «pero es la medicina del futuro para prevenir y para evitar secuelas».

La deportista y Policía Nacional Carmen Merino, junto a Eduardo. FOTO: J.M.SERRANO

La deportista y Policía Nacional Carmen Merino, junto a Eduardo. FOTO: J.M.SERRANO

Sus visitas a la planta de oncología infantil del Virgen del Rocío comenzaron poco antes de la realización de la primera edición de la carrera en 2013, cuando al pequeño Eduardo le diagnosticaron un neuroblastoma. Entonces participó como corredor y prestando ayuda desinteresada como informático.

Ahora su trabajo en la organización también sirve de puente entre los padres y los médicos. Ya que la carrera es un punto de reunión entre muchos de los familiares que han tenido que vivir la experiencia de un cáncer infantil en el Hospital Virgen del Rocío y que este domingo vienen de cualquier punto de Andalucía, «incluso padres que, por desgracia, no han podido terminar bien esta situación», indica. «En el hospital se crea un vínculo que va más allá de la amistad, porque si tengo una mala noche y lo hablo con alguien de allí, sabe exactamente a lo que me refiero», explica.

Eduardo llega a la meta junto a su padre

Eduardo llega a la meta junto a su padre

De esta manera, la carrera se convierte en punto de encuentro de amistades y familia, para vivir un día de convivencia donde todos saben que están contribuyendo a una buena causa. También el hijo de Javier quiso participar en la categoría infantil el año pasado: «él es muy competitivo y aunque estaba en tratamiento corrió en la carrera».

Del lado de los niños

Ese día es para ellos, para los niños que se enfrentan a esta difícil enfermedad, y precisamente estos valientes han querido dejar su huella en este evento creando con sus propias manos los trofeos a los ganadores. Ana Delis es la profesora de la planta de oncología infantil del Hospital Virgen del Rocío, quien ha estado con los pequeños confeccionando los seis trofeos, simulando  oro, plata y bronce, para las categorías masculina y femenina de adultos.

Ana Delis durante la entrega de dorsales

Ana Delis durante la entrega de dorsales

«Alguna copa tiene un bollo más de la cuenta porque está hecho con venda de escayola», confiesa entre risas, Ana, «pero ellos están muy orgullos, se sienten importantes». Todos han echado una mano, incluso los más pequeños con la ayuda de sus padres. Esta profesora también espera encontrarse el domingo con aquellos alumnos a los que, afortunadamente, ya dieron de alta pero sus padres siguen involucrados con la causa solidaria. «Médicos, enfermeras, padres… están trabajando en este carrera con toda ilusión y te contagian», explica, y se notan las ganas de ayudar porque Ana está esta semana ayudando con la entrega de dorsales y estará también el domingo como voluntaria.

Los premios creados por los niños ingresados en el Virgen del Rocío

Los premios creados por los niños ingresados en el Virgen del Rocío

Estas ganas de arrimar el hombro no solo se viven los días y semanas previos con los organizadores, también con los corredores que lo viven cada año y que dejan imágenes para el recuerdo. «El año pasado, por el Rectorado, los guiris japoneses se paraban a a mirar, aplaudir y saltar cuando veían a los niños de 4 años corriendo junto a payasos que los acompañaban», recuerda Ana.

Los 6.000 corredores ya recogen sus dorsales esta semana en el Hotel NH Collection. La carrera comenzará a las 10.00 horas con las tres pruebas infantiles en las que participarán 1.000 niños y la prueba de adultos tendrá lugar a las 11.30 horas, con 5.000 participantes, a las 11.30 h. Al finalizar quien lo desea puede disfrutar de la barra benéfica y el resto de actividades lúdicas. Juntos, los corredores han conseguido que la carrera lograse el #RETO6000. Un nuevo objetivo tienen ahora en mente: alcanzar los 15.000 € a través del dorsal solidario.