Trasplantados y donantes llevan el Cristo de la Lanzada a su paso

El doctor Roncero, jefe de trasplante renal del Virgen del Rocío y hermano de La Lanzada, fue el encargado de encender el cirio por los donantes.

Por  10:31 h.

La Iglesia de San Martín de Tours sólo está iluminada por cirios. Bajo el Cristo de la Lanzada, llevado a hombros hacia su paso procesional, brillan, aún sin verse, riñones, corazones e hígados de quienes lo portan. Dan vida a personas que tuvieron otra oportunidad gracias a la solidaridad de un donante y de sus familias. Quienes presencian el solemne acto casi ven incluso en tres de los portadores el hueco que dejaron los órganos que regalaron en vida a familiares. Y es que trasplantados y donantes llevan con mimo el Cristo a los priostes por expreso deseo de la Hermandad de la Lanzada.

Mercedes le dio un riñón a su marido, Reyes hizo lo propio para Isabel y Conchi se lo regaló a su marido hace cuatro años. «Nosotros solo ponemos la mano, ella es la importante», indica Antonio refiriéndose a su mujer. A su vez, quienes no conocieron a sus donantes lo tienen en mente en cada momento. «Me trasplanté la noche de San Lorenzo y le llamo así a mi hígado y a su antiguo dueño. Siento que tengo que vivir por él y por mí, es una deuda que emocionalmente se te crea», explica Carmen antes del acto. Ella hace dos años tuvo que suspender su boda delante de la Virgen de Los Ángeles de Los Negritos porque la muerte le acechaba en el hospital. Hoy, su marido Joaquín le acompaña tras haber tenido vivido una boda frente al Cardenal Amigo y, lo más importante, con un hígado sano.

Antonio recibió hace cuatro años un riñón de Conchi / L.A.

Antonio recibió hace cuatro años un riñón de Conchi / L.A.

Carmen y Joaquín pudieron casarse tras recibir ella el hígado que necesitaba / L.A.

Carmen y Joaquín pudieron casarse tras recibir ella el hígado que necesitaba / L.A.

Hay una historia también tras Paco Garrido, trasplantado de corazón  y presidente de la Asociación de Trasplantados de Corazón de Andalucía. Y tras Pablo Beca, presidente de Alcer Giralda y con un riñón donado. También tras los dos trasplantados más jóvenes, Javi y Álvaro, este último hermano de la Lanzada. «Esto solo se vive una vez en la vida», consigue indicar tras el acto, casi sin palabras.

Periodistas, policías o pregoneros han trasladado otros años el Cristo a su paso. En esta ocasión, elegir precisamente a este grupo supone mantener el compromiso de la hermandad con el fomento de la donación de órganos, que comenzó el pasado año con la incorporación del cirio por los donantes junto a la Virgen.

Los protagonistas posan junto al Señor de La Lanzada antes del traslado / L.A.

Los protagonistas posan junto al Señor de La Lanzada antes del traslado / L.A.

Son ya 41 hermandades de Sevilla, incluidas las de Vísperas, las que están comprometidas con la causa encendiendo un cirio en la candelería «por los donantes que se fueron al Cielo regalando vida», indica el Doctor Pérez Bernal, involucrado desde 2008 por concienciar de la importancia de la donación entre cofrades. Y este movimiento no frena. Este año son cuatro hermandes las que se han incorporado con sus cirios: Las Penas de San Vicente, La Milagrosa, El Buen Fin y Montserrat.

El doctor Përez Bernal y el doctor Roncero posan ante la Virgen del Buen Fin con el cirio por los donantes encendido / L.A.

El doctor Përez Bernal y el doctor Roncero posan ante la Virgen del Buen Fin con el cirio por los donantes encendido / L.A.

El encargado de encender el cirio en el palio junto a María Santísima del Buen Fin, y con el sentimiento de una saeta en los oídos, es un hermano muy especial de la Lanzada. «Él ha llevado la luz de la esperanza a tantísimas personas que esperaban un riñón», indica Pérez Bernal. Y es que el doctor Roncero es jefe de trasplante renal del Virgen del Rocío, donde él y su equipo han conseguido el pasado año un total de 200 trasplantes de riñón, la cifra más elevada de España. El cirio con el lema «Buen Fin para la vida» iluminará junto a la Virgen el Miércoles Santo por cada donante que lo hizo posible.

«Es un orgullo que se siga fomentando la donación de órganos, pero detrás de esto están los donantes y doctores como Pérez Bernal y Roni», indica Antonio Ramírez, hermano mayor de la Lanzada, «solo pedirle al Cristo que les de mucho ánimo para seguir con esta iniciativa que ha puesto a Sevilla en un lugar muy diferente al que estaba hace unos años».

La Junta de Gobierno de la Hermandad de La Lanzada tras el acto / L.A.

La Junta de Gobierno de la Hermandad de La Lanzada tras el acto / L.A.