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Más de mil personas acudieron a la iniciativa «Tatuajes solidarios en Utrera»

La actividad, a beneficio del proyecto de la «Azotea Azul», se extendió hasta más allá de las cuatro de la madrugada

Por  10:11 h.

Más de treinta profesionales del mundo de los tatuajes se dieron cita en la localidad de Utrera el pasado sábado 30 de junio para poner en marcha una curiosa iniciativa solidaria a favor del proyecto de la «Azotea Azul». El evento, impulsado por el conocido tatuador utrerano Diego Fernández, se ha saldado con un tremendo éxito y la participación de muchas personas, que han querido colaborar con esta bonita causa.

El planteamiento era bien sencillo: tatuajes a solo quince euros, los profesionales acudían de manera desinteresada y toda la recaudación obtenida destinada a este proyecto que trata de hacer algo más sencilla la vida de los niños que se encuentran hospitalizados en el hospital infantil de Sevilla. Una iniciativa que persigue algo tan sencillo como brindar a estos pequeños un espacio en el que puedan salir de sus habitaciones y jugar un rato al aire libre.

«Hicimos en torno a unos mil dos doscientos tatuajes, una cifra que es una absoluta barbaridad, por lo que estuvimos abiertos desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la madrugada», ha explicado el propio Diego Fernández, quien ha querido dar «las gracias de todo corazón a todas las personas que han hecho posible esta jornada tan bonita, tanto a los profesionales del mundo del tatuaje que se han sumado de manera desinteresada como a todos los que han venido a participar».

Movilización benéfica

El estudio de tatuajes de Diego Fernández, ubicado en Utrera en la avenida de Los Palacios, fue un auténtico hervidero de público a lo largo de todo el día que acudieron con la intención de colaborar con la causa, haciéndose un tatuaje a un precio muy inferior al real. No es la primera vez que este tatuador utrerano es capaz de movilizar a muchos de sus compañeros de profesión para involucrarlos en causas solidarias, un camino que se iniciaba en noviembre de 2017, cuando se celebraba un evento de características parecidas para ayudar a dos niños –Javi y Celeste- aquejados de una enfermedad rara y que precisaban apoyo económico.