Roxana-Stefana Cotofanu  y Macarena Vázquez Jara son dos de las estudiantes que han participado en programas de voluntariado de la Olavide
Roxana-Stefana Cotofanu y Macarena Vázquez Jara son dos de las estudiantes que han participado en programas de voluntariado de la Olavide

Más de 400 estudiantes de la Olavide han participado en programas de voluntariado

Han realizado iniciativas de integración, ayuda humanitaria o un programa de alojamiento compartido

Por  17:09 h.

Más de 400 estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide han participado en los programas de voluntariado que el centro ha desarrollado en el último curso académico. Con ellos han colaborado más de cincuenta asociaciones, entidades y administraciones públicas para el desarrollo de diversos proyectos que han incidido en la ayuda a colectivos muy diversos.

Entre los proyectos solidarios puestos en marcha han figurado talleres de ocio y tiempo libre para drogodependientes en rehabilitación; acompañamiento para mayores en el hospital Virgen del Rocío, juegos lúdicos y deportivos en el Centro Penitenciario Sevilla I, campañas de donación de sangre y recogida de alimentos o ropa, ayuda humanitaria, apoyo escolar a niños en situación de riesgo social o el apoyo terapéutico a personas con diversidad funcional. Además la Olavide cuenta con un programa de alojamiento compartido de estudiantes con personas mayores.

Para desarrollar estas actividades la universidad cuenta con una Oficina de Voluntariado y Participación Social que organiza acciones y ofrece información y formación con el objetivo de sensibilizar y concienciar a la comunidad universitaria respecto al voluntariado y la participación. Esta oficina es el punto de encuentro con asociaciones y ONGs que están dispuestas a incorporar a voluntarios universitarios.

Dos de las participantes en los programas de voluntariado de la UPO cuentan con su experiencia. Macarena Vázquez es de Sevilla y estudia Trabajo Social en la UPO tras haber concluido Integración Social. Este curso, ha colaborado con la Asociación Solidarios para el Desarrollo por tercer año, ya que llevaba en esta entidad dos años antes de llegar a la Olavide. Según explica, «hacemos rutas por las calles del centro de Sevilla, El Pumarejo y Macarena. Nuestra misión es realizar labor de acompañamiento y sensibilización con las personas que están en la calle. Les ofrecemos algo de comida pero lo que quieren es que estemos con ellos y charlemos». Ella siempre tuvo claro que quería dedicarse a este colectivo desde que estudiaba Integración, así que cuando entró en la UPO y se enteró de que su asociación estaba en los programas de voluntariado, no se lo pensó dos veces.

«La experiencia te lo da todo porque se aprende mucho. Para mí, el voluntariado es algo vital porque lo llevo dentro como futura trabajadora social y los créditos son lo de menos. Me estoy formando y así estoy adquiriendo experiencia para trabajar con personas en situaciones vulnerables. A veces me parece que es poco, pero lo que hago llena a otras personas», explica Macarena Vázquez sobre su labor con personas sin hogar.

Roxana-Stefana Cotofanu es alumna Erasmus de Rumanía, estudia el Doble Grado en Trabajo Social y Sociología y ha colaborado en el proyecto con personas mayores Construyendo Solidaridad, en el Hospital Virgen del Rocío. Tras un semestre de estudios en la Universidad Pablo de Olavide, volverá a su país a finales de verano. «Aunque ha sido una experiencia muy dura, me ha resultado muy interesante y soy muy afortunada de haber podido participar en este proyecto. Yo empecé el voluntariado en Rumanía hace 10 años y cuando llegué a Sevilla, no tenía nada pensado a este respecto porque desconocía lo que me esperaba. Sin embargo, cuando en la primera reunión informativa me presentaron el programa de voluntariado, estuve tan encantada que no me importó si daban créditos o no», comenta la estudiante. A Roxana se le quedó corta su labor en el hospital y también ha colaborado con Cruz Roja en los campamentos de inmigrantes rumanos que se encuentran a las afuera de la ciudad.

«La Universidad Pablo de Olavide ha sido mi mejor experiencia Erasmus porque he tenido la posibilidad de hacer lo que más me gusta, el voluntariado. Era la mejor opción posible para lo que yo estaba buscando, tanto para mis estudios como para las actividades de voluntariado. He estado en otras universidades con el programa Erasmus y puedo hacer la comparación», cuenta Roxana Cotofanu.