Los niños llevan la esperanza del Polígono Sur al Teatro Central

Niños del Polígono Sur estrenaron anoche un espectáculo de teatro musical creado por ellos durante los pasados cinco meses en el «Taller Pequeños Autores» de la Fundación Alalá y Fundación SGAE

El entusiasmo se podía palpar en los camerinos del Teatro Central. Los nervios también, pero es la ilusión lo que se veía en el rostro de los niños. Once chicos del Polígono Sur iban a salir al escenario en apenas cinco minutos. Y no para representar una obra cualquiera, sino una creada por ellos mismos. Tanto el texto, como la musicalización y las coreografías son propios, y, por supuesto, la interpretación. Un público expectante les esperaba fuera.

Son los momentos previos que vivieron anoche en el Teatro Central los participantes del ‘Taller Pequeños Autores’, impulsado por la Fundación SGAE y Alalá. Fundación Arte y Cultura por la Integración. El objetivo de los profesores durante los último cinco meses con estos niños de entre 8 y 13 años ha sido enseñarles a usar su talento. Un talento que ayer se mostró a un público entregado.

«No sé ni cómo hemos llegado hasta aquí», contaba antes de salir Lola, que interpreta al fantasma en la obra, «lo hemos creado todos juntos y ahora te das cuenta que hemos hecho algo muy grande». Se aprecia el compañerismo, uno de los valores que han querido destacar en el mismo argumento de la obra.

SEVILLA. 28-06-2017. ESTRENO DE LA OBRA "EL COLEGIO ENCANTADO", CREADA POR NIÑOS DEL POLÍGONO SUR GRACIAS A FUNDACIÓN ALALÁ Y FUNDACIÓN SGAE. FOTO: LAURA ÁLVAREZ. ARCHSEV.

El espectáculo de teatro musical se titula ‘El Colegio Encantado’ y cuenta la historia de India, una niña que piensa que para ser artista no hace falta estudiar. Hasta que un día, en el cole, se aparece un fantasma. El reparto estaba compuesto por los pequeños Erika (en el papel de India, a la que le encanta bailar); Lucía (Chicle, gimnasta y buena estudiante); Ainhoa (La Kinkona, nueva directora); Nuria (La Repe, ayudante de la directora); Sinaí (Ainhoa, mejor amiga de India); María (Triana, mejor amiga de Chicle); Jose (Michael, rapero); Falito (Jackson, rapero); Zaida (Sarayma, le apasiona cantar); Samuel (Pablo, le encanta el fútbol); Lola (El Fantasma, en realidad es ‘el duende’).

Junto a ellos sus compañeros de Alalá Cebollita, Popo, Manuel, Zaida y Samuel estuvieron al cante, además de los raperos Rafalito y Joselito, acompañados por los músicos Gostaime y Pepito, a la percusión, y Adrián y David, a las guitarras.

Blanca Parejo con una de las chicas que aportan el cante / L.A.
Blanca Parejo con una de las chicas que aportan el cante / L.A.

«La experiencia del teatro está siendo para los niños maravillosa, una manera de expresar el arte que llevan dentro», indica Blanca Parejo, directora de la Fundación Alalá. «Y en cuanto a la música, no solo viven el flamenco, también el rock, por ejemplo, que gusta mucho en las Tres Mil, o el rap que hacen dos niños en la función con un fondo social importante».

La creación de la obra ha ido creciendo estos meses de la mano de la autora, guionista y dramaturga Ana Graciani, que ya había participado en un proyecto parecido en un barrio de Granada donde los niños no tienen las mismas oportunidades que el resto. «Hemos explorado nuevos mundos dentro de nosotros mismo, hemos reído mucho, también nos hemos peleado y reconciliado, hemos disfrutado y hemos aprendido una barbaridad, nuestro viaje ha llegado al final antes de que se abra el telón, ya hemos conseguido el objetivo», explicó Ana al público antes de comenzar la obra.

La dramaturga propuso la iniciativa a Alalá junto a la Fundación SGAE, y se ha llevado a cabo con la colaboración de Escuela Pública de Formación Cultural de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales. El compositor Miguel Ángel Magüesin (‘Dr. Keli’) y la coreógrafa Marió Payán completan el apoyo a los niños.

Ana Graciani da indicaciones a los madres actrices en la obra / L.A.
Ana Graciani da indicaciones a los madres actrices en la obra / L.A.

La obra tampoco habría resultado sin la involucración de las madres. «Se lo agradezco a todas muchísimo porque son unas heroínas, cumplidoras completamente», indica Blanca. «Se han volcado con este proyecto, trayendo a los niños a los ensayos, colaborado con el vestuario y estudiando con los niños para que se aprendieran el guión». Dos de las madres, incluso, se han atrevido a interpretar sobre el escenario. Es el caso de Mayte Fernández, madre de Ainhoa: «en estos meses hemos conocido gente nueva, otra monotonía y otra rutina que no conocíamos», explica.

El duro trabajo de este año lo apreció todo el público anoche gracias a una obra que derrochaba calidad y buenas intenciones.

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