Chiqui Cuadrado, presidenta de Videsur. VANESSA GÓMEZ
Chiqui Cuadrado, presidenta de Videsur. VANESSA GÓMEZ

«Los donantes saben que su ayuda llega de forma directa a su destino»

Videsur fomenta el apadrinamiento de niños y proyectos de desarrollo en zonas desfavorecidas de 20 países

Por  8:00 h.

La palabra Vides engloba las iniciales de Voluntariado, Interculturalidad, Desarrollo, Educación y Sostenibilidad, los pilares sobre los que se asienta la asociación salesiana VidesSur. Chiqui Cuadrado está al frente de ella desde hace cuatro años y nos narra en esta entrevista los interesantes proyectos que hacen posible con su aportación desde Andalucía y Canarias, área que engloba esta delegación, aunque Vides es una iniciativa internacional.

—¿Cuáles son las áreas en las que trabaja la asociación?

—Tenemos varios apartados, el principal de ellos centrado en el apadrinamiento de niños abandonados o huérfanos en las zonas donde llegan las misiones salesianas. También apoyamos proyectos de cooperación al desarrollo, emergencias y promovemos el voluntariado de jóvenes en países donde hace falta su ayuda.

—¿Cuánto cuesta apadrinar a un niño y qué se cubre con esa cantidad?

—El apadrinamiento sale por 240 euros al año y le proporciona al niño no solo alimentos, también material escolar y uniformes. Son niños que viven en los centros salesianos con nuestras hermanas.

—¿Qué vínculo se establece entre la persona que apadrina y el niño?

—Se crea un vínculo especial, aunque siempre limitado por la protección de datos del menor. A la persona que apadrina se le entrega una ficha con información del niño y un par de veces al año el pequeño suele escribirle agradeciéndole su ayuda. Toda la relación con ellos es a través de las salesianas que los cuidan.

—¿Qué tipo de proyectos de cooperación  apoyan?

—Las hermanas nos cuentan cada año las necesidades concretas de la comunidad en la que viven y una vez que las aprobamos buscamos financiación. Para este año tenemos pendientes un aula informática en Nicaragua, una cocina eléctrica en el Congo, un programa de alimentación de niños en Kimshasa, un aula con pupitres y sillas en Gabón o la reconstrucción de casas en Haití, entre otros.

—¿De dónde obtienen los fondos?

—Optamos a convocatorias públicas y privadas, aunque el año pasado tan solo el 1% vino de la esfera pública. El Ayuntamiento de Pozoblanco es la única institución realmente comprometida con nosotros y siempre nos ayuda. Allí contamos con la ayuda de nuestra voluntaria Cristina García, que hace un gran trabajo. También recibimos muchas donaciones, algunas de ellas anónimas. Los donantes saben que su ayuda llega de forma directa a su destino, porque lo mandamos a las hermanas y ellas lo gestionan, saben que si han aportado fondos para algún proyecto concreto, se destinará a eso y no a otra cosa. Cuando estamos en campaña para alguna emergencia llegan muchas donativos de gente que quiere ayudar.

—¿Qué papel cumplen los voluntarios que mandan a las misiones?

—Suelen ser chicos jóvenes de nuestros colegios, generalmente profesores, a los que preparamos previamente. Van a hacer tareas de refuerzo educativo o de ocio y a evangelizar. Son personas que invierten un mes de sus vacaciones de verano en ir a hacer el bien y transmitir los valores salesianos: alegría, generosidad, cercanía… También mandamos a jóvenes a Ginebra, ya que Vides Internacional está presente en la ONU para defender nuestros valores y fomentar el respeto de los Derechos Humanos. Tenemos un Network  de FMA (Instituto de las hijas de María Auxiliadora) para trabajar en red con las demás asociaciones y estar coordinados en nuestra labor.

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