Dos usuarios del taller celebran su éxito / L.A.
Dos usuarios del taller celebran su éxito / L.A.

En el arte no hay límites ni discapacidades

En la asociación Tándem, 16 personas con discapacidad intelectual desarrollan habilidades a través de la cerámica y el reciclaje

Por  7:00 h.

Dieciséis artistas acuden al centro ocupacional de la asociación Tándem a expresarse mediante el arte. Con una única peculiaridad, todos tienen discapacidad intelectual. «Es su trabajo, como cualquier artista que se mete en el taller a crear», indica Clara Cabra, ceramista e integradora social.

Esta mañana los usuarios del taller de cerámica están enfrascados en peces de barro con la forma de sus manos. Cuando se hayan secado, los pintarán y crearán un gran banco de peces. Gran parte del trabajo que están llevando a cabo está orientado para ser expuesto en el Acuario de Sevilla tras el verano, por lo que la temática acuática está rondando sus creaciones. Los monitores les plantean un tema y les orientan en la forma de llevarlo a cabo pero son ellos los que plasman sus ideas.

SEVILLA. 06-02-2018. TALLERES DE ARTES PLÁSTICAS EN LA ASOCIACIÓN TÁNDEM, CENTRO OCUPACIONAL PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD. FOTO: LAURA ÁLVAREZ. ARCHSEV. SEVILLA. 06-02-2018. TALLERES DE ARTES PLÁSTICAS EN LA ASOCIACIÓN TÁNDEM, CENTRO OCUPACIONAL PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD. FOTO: LAURA ÁLVAREZ. ARCHSEV.

«La cerámica es una forma de expresión artística, por lo que les ayuda en la comunicación, les enseña a expresar sentimientos y estados de ánimo», indica Rocío Gallardo, directora del centro ocupacional. La cerámica es solo uno de los talleres que la Asociación Tándem desarrolla en su sede bajo el puente del Cachorro. El arte está ligado a la entidad desde que llegó aquí en el 98, con el reciclaje como otro de sus puntos fuertes, dirigido por Jacobo López, integrador social.

Rocío Gallardo, orienta a una de las usuarias del taller

Rocío Gallardo, orienta a una de las usuarias del taller / L.A.

«Yo solo llevo un año aquí y ya les noto una evolución impresionante», indica Jacobo a Sevilla Solidaria, «lo noto en la madurez que van alcanzando y las habilidades que adquieren, con el tiempo la mayoría va controlando sus emociones y sentimientos, y el nivel de concentración». En el taller de reciclaje, unas cajas de naranjas donadas por el padre de una usuaria van cogiendo forma para ser una estantería, pero será el jueves cuando continúen con este trabajo.

El reciclaje es lo que más le gusta a Pilar. De todas sus obras se queda con un cenicero que hizo de cerámica y con los peces que también están creando en el taller de reciclaje con plástico y lana. Encarnación va más allá. «Lo que más me gusta de venir aquí son los míos. Somos un grupo de amigos que también salimos al teatro, a comer… a pasárnoslo bien», explica.

Al fin y al cabo, uno de los objetivo de la asociación es avanzar en la inclusión de los usuarios en la sociedad. Y ellos tienen frecuentes salidas de ocio, muchas de ellas relacionadas también con el arte, con visitas a exposiciones y museos. El programa se completa más allá de las artes plásticas, con actividades de integración a la vida diaria, deporte y academia funcional «para que no pierdan todo lo que han aprendido en el colegio como lectura y escritura» -explica Rocío-.

Encarnación, Javi, Paula y Pilar posan junto a un mural de azulejos de cerámica / L.A.

Encarnación, Javi, Paula y Pilar posan junto a un mural de azulejos de cerámica / L.A.

Carlos y Paula junto a una gran variedad de trabajos / L.A.

Carlos y Paula junto a una gran variedad de trabajos / L.A.

Los usuarios de Tándem que acuden actualmente a los programas tienen entre 21 y 57 años, con la experiencia ya de haber expuesto sus obras. Una o dos veces al año la asociación organiza una muestra y también su venta para recaudar fondos para la entidad. Asimismo, también es posible adquirir algunos de los trabajos poniéndose en contacto con la entidad o a través de encargo, una fórmula que se utiliza mucho para bodas y comuniones.

No es raro ver al grupo yendo a por materiales para los trabajos, al supermercado a por alimentos para el taller de cocina o en el autobús para la jornada de piscina. «A los sitios a los que vamos a menudo, pasamos ya desapercibidos», apunta Jacobo, «es importante que les vean gente que no está acostumbrada a tratar con personas con discapacidad, buscamos la normalización, no se trata, por ejemplo, de que les dejen pasar en la cola del supermercado, deben esperar como cualquier otro comprador». «La sociedad debe conocerlos, a ellos y a su trabajo, con tanto talento», concluye Rocío.