El Rocío 2018: El otro camino de la Hermandad del Rocío de Triana. El de la solidaridad.

Mima Guimera, que atiende cada semana a las familias en la Bolsa de Caridad, se dirige a la ermita del Rocío y Justo Vidal, tras diez años limpio de drogas, agradece con el corazón toda la ayuda que recibió

Por  9:21 h.

Existe otro Rocío. Otro camino. El que, durante todo el año, marcan los pasos de los hermanos que dedican su tiempo a los demás. La Hermandad del Rocío de Triana marcha estos días hacia la ermita con devoción, con romeros que guardan en sus corazones historias de generosidad y agradecimiento. Caminan por la naturaleza en peregrinación quienes atienden mediante la bolsa de caridad a las familias que no atraviesan un buen momento, ofreciéndoles facilidad para adquirir productos de primera necesidad. Más de 20 hermanos son constantes todos los miércoles atendiendo a unas 115 personas. También caminan aquellos que no faltan julio tras julio a las Colonias de Verano, donde cerca de 180 niños de zonas de exclusión tienen la oportunidad de vivir unas vacaciones. Y todos tienen en mente la residencia de adultos con discapacidad intelectual donde el Simpecado de la hermandad paró este miércoles a su paso por Castilleja de la Cuesta.

Justo Vidal acompañó a la hermandad el miércoles a la salida, hasta Bormujos. Con 65 años no se siente preparado para recorrer el camino completo, como sí hacía de joven, de peregrino, solo con una mochila a cuestas y durmiendo en una tiendecita junto al Simpecado. Él irá a la aldea del Rocío en julio, como ayudante en las Colonias de Verano, pelando patatas, cortando las frutas, limpiando los platos… «Es un trabajo duro pero estoy deseando, me emociona ver cómo disfrutan esos niños que vienen de familias desestructuradas, que de otra manera no tendrían estas vacaciones», explica.

Justo, el primero agachado desde la izquierda, posa con un grupo de voluntarios en El Rocío

Justo, el primero agachado desde la izquierda, posa con un grupo de voluntarios en El Rocío

Y es que Justo sabe de lo que habla, él se siente muy agradecido a la hermandad, «no tengo cómo pagarles todo lo que han hecho por mi». Este sevillano de las Tres Mil Viviendas estuvo 40 años enganchado a las drogas pero hace unos diez años logró salir gracias a la intervención de Proyecto Hombre. Fue esta fundación la que le puso en contacto con la Hermandad del Rocío de Triana, que le ayudó a él y a su mujer cuando no tenían nada, con alimentos y productos de primera necesidad. Más tarde, también ayudaron a su suegra e incluso a su hijo. Ahora, ya jubilado, Justo quiere devolver lo que un día le dieron a su familia. No solo en verano. También estas navidades sacó sonrisas a los niños como Paje Real.

La Hermandad le ha ofrecido hacer el camino con ellos pero una vez más permanece en casa aunque confía en un año ir con su mujer, que nunca ha estado. «Vivir el camino no es solo andar, es escuchar la misa de los romeros por las tardes o esos fandangos que le dedican a la Virgen», recuerda con nostalgia.

FOTO: J.M.SERRANO

FOTO: J.M.SERRANO

Mima Guimera es hermana de la Hermandad del Rocío de Triana y disfruta de la Romería, como cada año, con su marido, sus hijos y sus amigos. «Lo que verdaderamente mueve a la Hermandad es la acción de ayudar a los demás», explica a Sevilla Solidaria. Mima acude también cada verano a las Colonias de Verano para lo que necesiten. «Es maravilloso, un paraíso para los niños, la Casa del Rocío se convierte durante quince días en un hogar para ellos donde reina la alegría, juegos, risas, una buena alimentación y mucho cariño». El resto del año colabora todas las semanas con la Bolsa de Caridad, estudiando cada caso que llega solicitando ayuda y aportando ideas para poder hacerles la vida más fácil. Ella es, además, una de las voluntarias que trabajan en un nuevo proyecto: el Centro de Orientación Laboral.

«Tenemos previsto que comience a funcionar tras el Rocío», anuncia el diputado de Caridad, Ricardo Morales. «Hemos detectado que el mayor problema de quienes atendemos no es la alimentación si no volver a la sociedad, a ser empleados. Se está trabajando en un itinerario formativo y acuerdos con empresas. De hecho, tenemos una pequeña bolsa de trabajo que está dando muy buen resultado, estamos colocando a muchas personas a las que atendemos en la bolsa de caridad».

Desde la fundación entregan un ramo al Simpecado a su paso por la residencia de adultos / Fundación Nuestra Señora del Rocío de Triana

Desde la fundación entregan un ramo al Simpecado a su paso por la residencia de adultos / Fundación Nuestra Señora del Rocío de Triana

Una nueva ilusión para los que ven que es posible cambiar a mejor la vida de quienes lo necesitan, con proyectos propios, el trabajo día a día y la colaboración y ayuda a otras entidades solidarias. «Englobamos toda nuestra acción social en un concepto que llamamos “Trianidad”, porque era realmente injusto que solo se hablara del Rocío para lo más superficial. Tanto en Triana como en otras hermandades además de ir al Rocío, que hacemos con mucha alegría, el camino de la solidaridad también nos lo tomamos en serio», asegura. Un camino que continuará cuando en una semana se descalcen los botos y se descuelguen la medalla.