Pulseras y chapas benéficas / Foto: La Azotea Azul
Pulseras y chapas benéficas / Foto: La Azotea Azul

¿Cuáles han sido las claves del éxito de la Azotea Azul de Sevilla?

El proyecto para construir un espacio en el hospital infantil asegura la financiación: se han vendido 250.000 pulseras

Por  7:21 h.

Cuando los promotores de la Azotea Azul firmaron el convenio con el Hospital Virgen del Rocío el pasado mes de mayo para la construcción de un espacio al aire libre para los niños ingresados de larga duración, se fijó un periodo de cinco años para llevarlo a cabo. Sin embargo, ha sido tanto el éxito de la iniciativa, que en tan sólo cinco meses se ha logrado obtener toda la financiación necesaria para acometerlo. La fundación El Gancho Infantil ha logrado una movilización casi sin precedentes en la capital hispalense, donde han participado desde los grandes clubes de la ciudad, el Sevilla FC y el Real Betis, grandes empresas o hermandades; hasta miles de particulares con pequeñas aportaciones.

La directora de la fundación, Marta Baturone, explica a ABC de Sevilla que «la verdad es que no sé cuál es el secreto del éxito de la iniciativa, creo que es porque la gente lo ha hecho suyo. Nosotros somos siete personas y hemos conseguido explicar que no somos nadie. De hecho, en la primera reunión de voluntarios el primer mes, les pedimos que decidieran ellos las iniciativas, y es lo que ha pasado. No hemos tenido que hacer ningún evento, aunque hemos trabajado mañana, tarde y noche». Han llegado a participar desde una tejedora, que dedicó toda una jornada de trabajo a la Azotea Azul, a Diego, un tatuador de Utrera. Se han organizado clases de yoga para recaudar fondos y, también, en bodas y cumpleaños.

En total, se han llegado a vender 250.000 pulseras, a un euro cada una, en tan sólo cinco meses. «Había quien hacía su donación de cien euros y, en vez de dar un abanico en su boda, repartía las pulseras como regalo», cuenta Marta Baturone. Otros establecimientos, en lugar de huchas, compraron las pulseras y luego la vendieron a sus clientes al precio de un euro.

Las colaboraciones de particulares se han contado por miles, pero también ha habido grandes empresas que han aportado una cuantía importante. La directora de El Gancho Infantil destaca la gala benéfica celebrada por el grupo inmobiliario Abu. Un tsunami solidario.

«Un talismán»

Un grupo de personas creó esta fundación con fines infantiles y el primer proyecto fue ideado gracias a Rocío Troya, hija de una de las patronas de la asociación, que desde los tres años ha pasado mucho tiempo en hospitales a cuenta de una enfermedad rara que padece. Ahora, que va a cumplir los 18, «veíamos que era necesidad humana y no un lujo que los niños del hospital infantil pudieran salir al sol y no estar entre los fríos pasillos fluorescentes. Si ella no hubiera nacido, nadie hubiera sido capaz de conocer esta necesidad. Por eso decimos que es nuestro talismán», explica la directora de El Gancho, una fundación que se dedica a otros muchos frentes y está formada únicamente por voluntarios.

Una realidad

El proyecto está a punto de ser una realidad. Marta Baturone confía en que si no es a finales de octubre, sea en noviembre cuando empiecen las obras. Lo que no se sabe es el plazo de ejecución de las mismas, ya que éstas dependen de dos factores: el primero es que los quirófanos del hospital se sitúan justo debajo, por lo que será necesario levantar por zonas para que sigan funcionando. Y, por otro, el tiempo, ya que las lluvias retrasarían los trabajos, aunque se instalarían unas carpas.

En 2019, la azotea del hospital infantil Virgen del Rocío se convertirá en un lugar mágico al aire libre, con un circo, una ciberaula, una zona de columpios y una sala para la rehabilitación. 560 metros cuadrados para que los niños olviden su enfermedad.

¿Proyectos futuros?

Ha sido tanto el éxito de la Azotea Azul, que la fundación El Gancho aún está desbordada ante la oleada de solidaridad que han tenido. Por eso, aunque atisban nuevos proyectos para el futuro, aún no tienen nada sobre la mesa. La directora, Marta Baturone, afirma que «estamos estudiando alternativas. Si tardamos ocho meses en decidir la primera rueda de prensa para la Azotea Azul, no podemos precipitarnos. Es algo importante, pero tenemos que ir con mucha cautela y con todo firmado».

Por ello, están abiertos a distintos proyectos, «pero es imposible saber cuáles son y el sitio que ocuparán».