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«Nuestro objetivo es defender los derechos de nuestros tutelados»

Por  8:12 h.

Carmen Jiménez es la gerente de la Fundación Hispalense de Tutelas y Felipe Zamorano el secretario de su patronato. La entidad, de carácter privado, comenzó a funcionar en junio de 2016, aunque arrastra la experiencia de otras instituciones que han existido en la ciudad. Actualmente, posee un papel fundamental en el sistema de tutelaje de la capital hispalense y el resto de los pueblos de la provincia. Ambos defienden un sistema de tutelaje justo, reforzado por la participación económica de los implicados y respaldado por el sistema judicial.

La protección, salvaguarda y defensa de las personas que no pueden hacerlo por sí mismos o que se encuentren limitados legalmente para el ejercicio de sus derechos son sus principales campos de actuación.

—¿Qué labor realiza la fundación?

— Somos una institución tutelar, es decir, ejercemos la tutela de personas que ven limitada su capacidad por orden judicial. Esto puede deberse a diversas causas, las tres principales son las enfermedades mentales, siempre y cuando generen una discapacidad, la deficiencia intelectual y la demencia que aparece como consecuencia de la edad. En estos casos, si se considera por parte de los servicios sociales y sanitarios que la persona necesita un apoyo en ciertas parcelas de su vida, se inicia un procedimiento de modificación de la capacidad. Nosotros ejercemos la tutela en el caso de que no haya ninguna persona en el seno familiar que pueda hacerlo.

—¿Cómo es el trabajo del día a día?

— Depende mucho de dónde resida la persona que atendemos. Nosotros no tenemos recursos propios, sino que gestionamos los servicios públicos, por lo que muchos de nuestros tutelados viven en casas hogares o en residencias, por ejemplo. Ahí nuestro trabajo es menos intenso y vamos  a verlos una o dos veces al mes para solucionar todo lo que necesiten. Sin embargo, cuando viven en sus propios domicilios sí que vamos hasta dos veces a la semana para gestionarle no solo sus necesidades básicas, sino otras como posibles obras, seguros, compras, etc. También atendemos a personas que no tienen domicilio fijo y viven en la calle o en albergues. Como denominador común, nuestro objetivo es defender  los derechos que nuestros tutelados no pueden reivindicar por sí mismos.

—¿Cuántas personas atienden en la  actualidad?

— Al abarcar la capital y toda la provincia, las cifras no dejan de crecer. En la actualidad tenemos unos 320 tutelados, aunque hay otros 60 casos por estudiar para ser, también, tutelados por nosotros. Nuestra plantilla se compone de once personas y es cierto que, a veces, se nos hace muy difícil poder con todo el trabajo, ya que este no para de crecer. Una de las cosas que estamos observando es que el sistema de tutelas se está convirtiendo en un cajón de sastre donde van a parar los casos de personas con problemas de drogodependencia o conflictivas y esa no es la finalidad. Podemos ayudar y defender a una persona que no ejerce adecuadamente ciertos aspectos de su vida, pero no solucionar los problemas de gente que tiene comportamientos asociales o agresivos.

—¿Cómo se financia la entidad?

— Tenemos financiación pública y privada, y acudimos a todas las vías de financiación posibles. La bolsa solidaria de la Obra Social La Caixa, por ejemplo, nos viene muy bien para dar lotes de alimentos a nuestros tutelados. En la parcela de la financiación tenemos una constante lucha con el sistema. Entendemos que, para que el tutelaje sea más eficiente, es importante que el tutelado pague una parte proporcional del servicio, algo que en muy pocos casos es concedido por los jueces. Se nos deniega cuando nosotros hablamos de una parte proporcional a sus ingresos, algo que daría más seguridad a los tutelados y a las instituciones que trabajamos por su bienestar.

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