Fernando Domínguez junto a las cocinas del catering social / L.A.
Fernando Domínguez junto a las cocinas del catering social / L.A.

Fernando Domínguez. Presidente de La Casa de Todos

«No sólo les damos de comer, buscamos que sigan adelante»

La Asociación La Casa de Todos ofrece una atención integral a cerca de 170 familias en situación de precariedad del barrio de La Plata

Por  7:30 h.

La Asociación La Casa de Todos conoce de cerca la realidad del barrio sevillano de La Plata, donde conviven vecinos que atraviesan situaciones complicadas, muchas derivadas de la inmigración, el paro o las drogas. Con un catering social como cara visible, la entidad tiene como principal objetivo dar los recursos necesarios a sus usuarios para que sigan adelante y abandonen la situación de pobreza.

—¿Cómo y cuándo surge?

—La Casa de Todos nace en 2009 de la inquietud de quienes se mueven en el entorno de la parroquia: los Sacerdotes del Verbo Divino, las Hermanas de la Asunción y los Hermanos Maristas. Estas instituciones, junto con Cáritas y personas de buena voluntad, deciden poner en marcha una asociación donde se aglutinen las acciones que ya estaban llevando a cabo a nivel social en el barrio.

—¿Cómo funciona el catering social?

—Las familias en lugar de comer aquí, se llevan la comida a su vivienda y allí la terminan de preparar. Así es mucho más digno para ellos. Además, en determinados momentos hay también reparto de alimentos a familias, a veces en coordinación con el Banco de Alimentos o las Cáritas parroquiales.

—¿Es esa vuestra principal acción?

—La asociación pretende dar una atención integral a las familias con más necesidades. Y lo primero es atender las necesidades básicas. Pero el catering no lo entendemos solo como dar de comer, sino como una oportunidad para conocer la realidad que viven las familias. Cuando la familia llega aquí lo primero que se realiza es una entrevista con la trabajadora social y, si lo requiere, una visita domiciliaria.

—¿Qué servicios ofrecéis tras conocer su situación?

— La formación es uno de ellos. Cursos a la familia sobre higiene o salud, u otros orientados a la inserción sociolaboral como el taller de costura que estamos desarrollando ahora. La formación también se aplica a los niños, a los que se les ofrece un refuerzo educativo por las tardes, para mitigar el absentismo escolar. Luego, contamos con programas puntuales como el asesoramiento jurídico o el campamento urbano al que asisten los chicos en julio.

—¿A cuántas familias atendéis?

—Actualmente la asociación está haciendo el seguimiento de unas 170 familias, y de éstas, unas 30 son atendidas en el catering social.

—¿Cuál es el perfil de los beneficiarios?

—Tan diverso como es la zona. No te haces una idea de las condiciones en las que viven las personas del barrio hasta que empiezas a callejear y puedes acceder a una vivienda. Son los trabajadores sociales los que se dan cuenta de las circunstancias extremas en las que están viviendo gente de nuestro barrio. Afortunadamente, a lo largo de estos años hay personas que han encontrado trabajo y han dejado de necesitar la ayuda de la asociación.

—¿Cómo es la relación con la gente del barrio?

—Cuando te paseas con una de las hermanas que han estado en la asociación desde el principio, todo el mundo se para a saludarlas y decirles algo. Es curioso, las personas ven más distantes a los Servicios Sociales del Ayuntamiento, pero aquí se sienten mucho más cómodos. Nosotros ofrecemos la primera cara, más amable y sin una complicada burocracia, y, si es necesario, los derivamos a otros recursos.

—¿Cómo se financia La Casa de Todos?

—La financiación viene por parte de organismos como el Ayuntamiento, la Junta de Andalucía o la Obra Social La Caixa a través de subvenciones. Luego, hay muchas donaciones privadas, que es lo que nos salva si las subvenciones llegan tarde.