Íñigo en una de las fotografías que Julia Pupv muestra en «La mirada infinita del hijo»
Íñigo en una de las fotografías que Julia Pupv muestra en «La mirada infinita del hijo»

«Mis fotografías son un homenaje a todas las familias con un niño con autismo»

La fotógrafa Julia Pupv muestra su trabajo más íntimo, una exposición donde refleja la relación con su hijo Íñigo de cinco años, que padece autismo

Por  10:34 h.

Julia Pupv lleva 22 años dedicada a la fotografía profesional. En la tarde del jueves mostrará su trabajo más íntimo, una exposición donde refleja la relación con su hijo Íñigo de cinco años, que padece autismo. Es esta una actividad complementaria a la exposición que acoge la Fundación Valentín de Madariaga denominada Eres mi luz Seré tu voz, con la Asociación Autismo Sevilla como impulsora, donde diferentes artistas muestran cómo han vivido el trato con un niño con autismo. Julia lleva esta idea más allá pues conoce como nadie las circunstancias de esta discapacidad.

¿Qué relación tienes con la Asociación Autismo Sevilla?

Mi hijo es uno de los niños que recibe terapia allí dos veces en semana, y además yo soy socia de la asociación.

¿Qué podremos ver en la exposición «La mirada infinita del hijo»?
Van a ver la mirada infinita de una madre ante un hijo con autismo. Muchos piensan que las personas con autismo no te miran a la cara, es un mito. Aquí la mirada infinita es la mía, que tengo un hijo con 5 años y del que espero muchas cosas.

¿Qué retratan estas fotografías?
Lo que he tratado de fotografiar es la vida cotidiana: lo difícil, lo fácil, los estados de ánimo de Íñigo que son muy variables y los nuestros que también son muy variables. Además, Íñigo tiene dos hermanos pequeños, uno con 6 años y otro con 2, y la vida cotidiana con ellos es digna de ver. También tengo una hija de 16 años que se ocupa mucho de Íñigo. Es un homenaje a la esperanza de todas las familias con un niño autista.

En cierto modo, es algo íntimo y privado, ¿cuesta sacarlo a la luz?
Sí. Es una exposición que no es fácil de mostrar. No porque vaya a ser hiriente en ningún término, si no porque las fotografías están tomadas de una forma muy particular. No es una exposición para fotógrafos, porque no van a ver en ellas ninguna de las características principales que las personas piensan que tienen que cumplir una foto perfecta. Para empezar están plastificadas en brillo, con lo cual el propio reflejo te da una idea de lo que también quiero, que la persona que las vea también se vea reflejada. Eso es también un homenaje a los niños, a los que los brillos y los reflejos les interesan muchísimo.

¿En qué momento en concreto sientes la necesidad o tienes la idea de comunicar algo mediante las fotos a Íñigo?
Hay una fotografía que mostraré al inicio de la exposición que es la típica que se toma a un bebé de frente. Íñigo tenía un año y medio. A partir de ahí empezamos a darnos cuenta que algo pasaba. Todas mis fotos a partir de esa ya miran a Íñigo de otra manera, pero no porque vaya a ser distinto sino porque yo quiero plasmar lo que vivo.

¿Puede que sea una forma de dar a conocer este trastorno? ¿Quizás también una ayuda a familias en la misma situación?
Hay un mensaje para las familias que deben de perder el miedo o que se ven identificadas. Se trata un poco de abrir mentes, pero en ambos bandos, tanto en el de las familias con niños con autismo, como a las personas totalmente ajenas a este tipo de discapacidad y que hay que mostrarles las cosas como son.

¿Íñigo ha participado de alguna forma?
Se reconoce en las fotografías que ya es bastante. Las fotografías están tomadas con una cámara que he intentado que no perturbara para nada ninguna de las escenas. He intentado por todos los medios que las fotos guardasen cierta pureza, en el sentido de no estuviera Íñigo demasiado pendiente de qué ocurría.

¿En qué puede ayudar tu exposición?
Mi intención es romper una lanza a favor de la imagen de los niños con autismo, o de los adolescentes o de los adultos. Mostrarlos tal como son para que todo el mundo pueda aceptarlos. Los padres tenemos una lucha con la integración.

¿Crees que la sociedad está bien informada sobre lo que es el autismo?
Hay muchísimo desconocimiento, miedo, también vergüenza. Pero va en ambas direcciones, porque cuando el niño tiene una crisis en público la sociedad mira para otro lado. Una cosa es el cariño, el amor, y otra la discapacidad social. Las personas que no viven con esta discapacidad no se van a ser cargo en pocos minutos de entender cómo se vive así. Cuando la gente ve a un niño aparentemente sano, y de pronto notan que falla algo eso produce un rechazo.

¿Qué te parece la exposición Eres mi luz Seré tu voz?
Lo más bonito que ha hecho Autismo Sevilla en mucho tiempo. La línea es un poco perder el miedo e intentar integrar. Intentar contar pequeñas historias porque de todas ellas sale una grande