María Ángeles Aradillas durante uno de los talleres ocupacionales de Prolaya FOTOS: ROCIO RUZ
María Ángeles Aradillas durante uno de los talleres ocupacionales de Prolaya FOTOS: ROCIO RUZ

María Ángeles Aradillas Directora-gerente de Prolaya

«La inclusión de los usuarios en la sociedad es cada vez es mayor»

La gestión de la tienda solidaria o salidas sin monitores demuestran la independencia de usuarios con discapacidad intelectual de Prolaya

Por  6:45 h.

En una mañana cualquiera, los talleres del Centro Ocupacional que la Asociación Laboral y Asitencial Prolaya tiene en Alcalá de Guadaíra rebosan vida. Personas con discapacidad intelectual demuestran sus capacidades creando floreros, ramos o cortinas mediante material reciclable o tallando la madera para crear artículos decorativos. La mayoría de los productos se pueden comprar en la tiendan que los mismos usuarios atienden en el Centro Comercial Los Alcores.
—¿En qué consiste la tienda de Los Alcores?
—Forma parte del programa de transición a la vida laboral. Ellos participan al 100%, van solos de dos en dos para vender los productos y así también muestran a los interesados qué es Prolaya.
—¿Y cuál es el objetivo de Prolaya?
—Mejorar la calidad de vida de los cuarenta usuarios con discapacidad intelectual que tenemos, con planes personales de apoyo y luchando por la inclusión.
—¿Cómo y cuándo se creó?
— Los primeros chavales que entraron aquí venían de San Juan de Dios porque allí podían atenderlos solo hasta los 21 años. Un grupo de padres se reunió en el 90 y solicitó el espacio al Ayuntamiento. El Centro Ocupacional arrancó solo con dos talleres donde hacían palés de madera y alfombras.
—¿Con qué servicios contáis ahora?
—Tenemos talleres ocupacionales, de habilidades sociales y de la vida diaria, taller de cocina, servicio de logopedia y taller de lengua de signos porque tenemos a un chico sordo, taller de estimulación cognitiva o el taller de labores administrativas, entre otros. Además, siempre que podemos, utilizamos los recursos comunitarios como ocurre con el taller de lectura, en el que los usuarios se desplazan sin monitores a la biblioteca donde solicitan una sala para ellos.

Foto: Rocío Ruz

Foto: Rocío Ruz

—¿Es el taller de lectura un ejemplo de inclusión? ¿Qué otras actividades demuestran la participación en la sociedad?
—Otro buen ejemplo es el programa de voluntariado. De una asociación de mayores de Alcalá y del Centro de Menores Infractores vienen voluntarios a realizar activiadaes con nosotros, pero además usuarios de Prolaya realizan también voluntariado fuera. Actualmente ayudan en el Ropero del Socorro de la Hermandad de Jesús. Y también participan en congresos y en actos formativos. Carlos, uno de nuestros usuarios, fue solo la semana pasada a Madrid para dar una ponencia, y no es la primera vez. Además, la participación en la comunidad cada vez es más alta, con reuniones con partidos políticos donde les exponen qué pueden hacer para las personas con discapacidad.
—¿Es posible la inclusión laboral?
—Ellos están preparados pero la sociedad aún no. Las empresas deben saber que existe el empleo con apoyo, nosotros vamos a darles la mano hasta que puedan hacer su trabajo solos, que estoy segurísima que lo van a poder hacer.
—¿Cómo se financia Prolaya?
—Es un centro concertado con la Junta de Andalucía, ellos aportan una parte y los usuarios otra. Con eso no se cubren los gastos, así que funcionamos a través de subvenciones y la colaboración del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra. Somos una asociación pequeña, lo que facilita el trato y la cercanía, pero contamos con menos recursos y apoyo.
—¿Qué planes de futuro tenéis?
—No queremos crecer de tamaño pero sí en servicios. Nos gustaría contar con una vivienda tutelada, porque los usuarios reclaman más independencia. Además, nos gustaría conseguir financiación para que se formen como guías turísticos para las rutas de senderismo de Alcalá.

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