Francisco Javier Yoldi, presidente de la Asociación Zaqueo, e Isabel Pérez, miembro de la Junta Directiva / L. Álvarez
Francisco Javier Yoldi, presidente de la Asociación Zaqueo, e Isabel Pérez, miembro de la Junta Directiva / L. Álvarez

Entrevista a Francisco Javier Yoldi

«La detención del preso más antiguo de España ha hecho mucho daño a la labor de Zaqueo»

Por  16:31 h.

Esta noche La Raza acoge el III Cóctel Benéfico en beneficio de la acción social de Zaqueo, una asociación que trabaja para facilitar la integración en la sociedad de reclusos o ex reclusos. Francisco Javier Yoldi lleva 7 años como presidente de la Asociación, que lucha por mantenerse en pie económicamente.

¿Cuándo empieza usted a interesarse por la labor de reinserción social que realiza la Asociación Zaqueo?

El primer contacto personal con la Asociación fue tras ser nombrado Hermano Mayor de la Hermandad de Monserrat en 2002. Junto con el diputado de caridad empezamos a buscar asociaciones que trabajaran en el mundo penitenciario, ya que queríamos prestar apoyo a ese mundo pero guiados con alguien que tuviera experiencia. Llegó a nuestros oídos Zaqueo, fundada por la hermana Carmen Sánchez y nos pusimos en contacto con ella. A raíz de eso la participación de la hermandad de Monserrat se mantuvo. Cuando dejé de ser Hermano Mayor hubo elecciones y fui presidente. Y aquí sigo desde el 2006.

¿Qué le puede ocurrir a una persona que sale de nuevo a la calle?

No podemos pensar que va a haber una auténtica reinserción si no disponen de un trabajo o una vivienda, y eso es lo que intentamos procurarles. Pero para eso tenemos que trabajar con ellos, sobre todo desde el punto vista psicológico, desde incluso segundo grado, y emprender con ellos un camino apoyándoles y tratando de facilitarles ese destino final. La situación es muy grave, porque podemos suministrar casi todo menos el trabajo.

¿Cómo influye en ellos las terapias tanto individuales como en grupo?

Hay un factor común que es la autoestima, que hay que trabajarla mucho. También el control de reacciones. Otra labor fundamental es la reconciliación familiar, al menos en medida de lo que podemos ya que el 40% de la población reclusa es extranjera. A veces es incluso difícil teniendo la familia aquí en Sevilla. Hay que trabajar en esas dos direcciones.

¿Han mantenido el contacto con personas que hayan pasado por Zaqueo y ya hayan cumplido la condicional? ¿Qué ha sido de ellos?

Sí, algunos incluso actúan como voluntarios en la asociación. El otro día recibí un mensaje de un antiguo interno que estuvo trabajando de voluntario en un mercadillo que montamos, y me contaba que estaba muy bien y muy agradecido. Había vuelto con su mujer y sus hijas y para él eso era lo mejor del mundo.

¿Hay casos en los que las circunstancias eran muy complicadas y consiguieron reinsertarse?

De esos hay algunos, aunque desde luego son los menos, muchas veces ese sabor agridulce se queda. Tenemos gente con auténtico peligro de una nueva exclusión porque muchas veces las circunstancias les empuja. Aunque ten en cuenta que nosotros trabajamos con la población reclusa que nos recomiendan los funcionarios de prisión y que ven factible. Los recursos son escasos y los aplicamos con los que pensamos que vamos a tener mayor probabilidad de éxito. Hay un caso muy cercano que estamos sufriendo enormemente porque las circunstancias lo están poniendo en la misma situación que antes.

Hoy en día la sociedad está descontenta con la justicia. ¿Se nota ahora un rechazo mayor a los reclusos que quieren comenzar de nuevo?

Sí. El otro día lo comentaba con la psicóloga, el daño que nos ha hecho Miguel Montes, el preso más antiguo de España. La publicidad que se le ha hecho a ese caso, ya sea culpable o inocente, ya nos está haciendo un daño tremendo, porque genera en la población un rechazo a lo que nosotros estamos haciendo. Empuja en general a pensar que los internos son absolutamente irrecuperables. Una frase que nos duele mucho es «que se pudran en la cárcel», porque sabemos que han sido las circunstancias lo que les ha llevado a esa situación.

¿Cómo se encuentra Zaqueo a nivel económico?

Estamos mal, como todo el mundo. Todas las entidades que antes nos apoyaban o han recortado o han desaparecido. Eso nos ha llevado a replantear la gestión de la casa de acogida «Casa Abierta», que ahora está suspendida y se volverá a reabrir en septiembre.

¿Cómo os mantenéis ahora?

Con independencia de las cuotas de los socios que tenemos, contamos sobre todo con el apoyo de entidades privadas, porque las públicas han recortado enormemente. Ahora mismo como principal patrocinador Zaqueo tiene a la Fundación Persan. Y cuenta con la ayuda de varias Hermandades. También por supuesto La Raza o la Real Maestranza de Caballería.

¿Si alguien quisiera ayudar cómo puede hacerlo?

Se pone en contacto con nosotros y le hacemos socio al momento. Y si quiere hacer una contribución puntual por supuesto que también puede. El trabajo con los reclusos debe ser profesional, el voluntariado lo estamos enfocando al acompañamiento en alguna actividad externa y luego en algo fundamental como el que hacemos toda la junta directiva, que va ampliando para que haya cada vez más personas trabajando por conseguir medios. Tampoco podemos olvidar a quienes ayudan con labores como la puesta en pie de la gala de esta noche.

¿En qué consiste la Gala Benéfica de esta noche en La Raza?

Es una cena tipo cóctel donde el grupo La Raza presta, ya no solo las instalaciones y el personal, si no también el apoyo de los proveedores. Lo vamos amenizando toda la velada con actuaciones previstas hasta las 3.00 de la madrugada y luego seguimos hasta el tiempo que haga falta con el DJ Maracas.