Bebé Benjumea, a la derecha, en la guardería Mari Ángeles / Foto: Rocío Ruz
Bebé Benjumea, a la derecha, en la guardería Mari Ángeles / Foto: Rocío Ruz

Bebé Benjumea, de la Asociación Aliento: «Hemos dado biberones en El Vacie a niñas que ya son madres»

La asociación gestiona una guardería en el asentamiento chabolista, donde también se da apoyo escolar por las tardes y atención a las familias

Por  8:45 h.

Los días de lluvia y viento son dramáticos para las familias que viven en el Vacie. Lo notan en la guardería que gestiona la asociación Aliento en una caracola junto al asentamiento chabolista. Las madres aparecen con sus hijos algo más tarde y los niños que llegan están cansados. Es difícil dormir con este temporal en las viviendas de cartón y uralita. Bebé Benjumea, con más de 20 años en la entidad, asegura que la mentalidad de quienes aquí viven ha cambiado en los últimos años y que el barrio acabará desapareciendo.

—¿Cómo es la relación con las madres de los niños?

—Muy buena. Cuando vengo por aquí me gusta dar una vuelta por el barrio, y me invitan a sus casas a tomar café y me cuentan sus batallas.

—Son ya 25 años, ¿cómo se creó Aliento?

—Esta guardería se llama así por Mari Ángeles Moreno. Ella fundó la asociación con visitas al módulo de mujeres de la cárcel de Alcalá de Guadaíra, ya que si tienen hijos de menos de 5 años pueden cumplir su condena con ellos. Así conoció a una chica que vivía en El Vacie. Estaba presa con su hijo menor, y su marido también. Su gran preocupación era que el resto de sus hijos estaban solos. Así que Mari Ángeles vino aquí y descubrió las necesidades del barrio. Así que en la misma chabola de esa familia nació la guardería.

—¿Cómo ha ido creciendo?

— Se fueron involucrando los Servicios Sociales y crecimos tanto en tamaño como en proyectos. Además de la guardería, contamos con apoyo escolar por las tardes a más de 40 niños, y trabajamos con la familia al completo. A las madres les ofrecemos continuamente talleres sobre higiene, salud… o incluso para su autoestima, lo que les abre muchas puertas para acceder al mundo laboral.

—¿Están dejando familias el Vacie?

—Sí, piensa que cuando llegué aquí había unas 1,200 personas y ahora no llegan a 500, gracias al trabajo del Ayuntamiento. Las familias son cada vez más conscientes del futuro que necesitan sus hijos.

—¿Sigues en contacto con familias que ya no están en el asentamiento?

—Sí, con muchos. Los visito y veo que no solo han cambiado de lugar sino también de mentalidad. Hay una familia que tiene una finquita y cultivan flores. Yo les veo otra actitud, se han sacado su carné de conducir, los niños van todos los días al colegio…

—¿Cómo es el día a día en la guardería?

—Traen a los niños, de hasta 3 años, a partir de las 8,30. Desayunan, se les baña y se les pone ropa limpia a todos. A partir de entonces cada uno se incorpora a las actividades según su edad. Trabajamos mucho el tema de la estimulación y el lenguaje. Luego comen, duermen su siesta y las madres les recogen a partir de las 14,30.

Bebé con los mayores de la guardería y su profesora / Rocío Ruz

Bebé con los mayores de la guardería y su profesora / Rocío Ruz

—¿La ropa es donada?

—Sí. No sabes la cantidad de gente que nos trae ropa de bebé porque se les han quedado pequeñas a sus hijos. Otra cosa que hemos conseguido es que las madres del Vacie traigan a sus hijos con su ropa, antes volvían desnudos al día siguiente. Así que ahora les marcamos la ropita para que cada uno tenga la suya propia.

—¿Cómo se financia la asociación?

—Principalmente a través de los Servicios Sociales tanto de la Junta como del Ayuntamiento y por la Obra Social La Caixa. Además colabora con nosotros el Banco de Alimentos y tenemos ayudas puntuales de instituciones privadas.

—¿Con qué momento te quedas de estos años?

—Con el día a día y esa sensación que te llevas a casa tras trabajar con niños pequeños. Y es que hemos dado biberones a niñas que ya son madres y ahora traen a sus propios hijos.