Foto: Rocío Ruz
Foto: Rocío Ruz

Manuel Sobrino Toro, de la Fundación Gota de Leche

«Hay que ayudar a los niños con problemas de nutrición»

Ofrecer atención sociosanitaria a los niños más desfavorecidos es el principal objetivo de esta entidad, que cuenta con más de un siglo de historia

Por  11:31 h.

La Fundación, heredera de los antiguos «Consultorios de Niños de Pecho y Gota de Leche», sigue centrando sus programas de ayuda en los más pequeños. Proporcionarle un alimento acorde con su edad y mejorar su entorno, son dos de los muchos campos que cubren voluntarios y trabajadores.

—¿Cuál es la filosofía de la Fundación?

—Gota de Leche trata de recoger el espíritu de defensa de la Convención de los Derechos del Niño, bajo una mirada pediátricosocial, sin perder la visión de que el niño no es solo la salud, también es el entorno, la familia, etc. Intentamos mejorar las condiciones de vida de la infancia más vulnerable.

—¿Qué proyectos tenéis en marcha?

—Trabajamos con menores en riesgo social, damos desayunos saludables a 150 niños diariamente en varios colegios sevillanos y tenemos en marcha el programa «Leche para bebé». También tenemos programas de formación para los profesionales que van a trabajar con esos niños y, antes, participábamos en proyectos científicos y en cooperación al desarrollo en países de Latinoamérica. Ahora, con la racionalidad obligada que ha impuesto la crisis, hemos parado toda la cooperación y hemos reforzado la ayuda cercana, la humanitaria.

—¿En qué consiste «Leche para bebé»?

—Es uno de nuestros programas fundamentales, también lo llamamos apoyo a la crianza. Hay niños de 0 a 2 años que siguen dietas inadecuadas en una fase crítica de crecimiento. En colaboración con La Caixa, hemos iniciado un programa que va a alcanzar unos 500 niños a los que damos fórmulas de inicio con continuidad. Se hace en Sevilla, Cádiz, Huelva y Ceuta.

—¿Ha crecido en estos últimos años el número de familias que piden ayuda?

—Sí. Aquí no tenemos problemas gravísimos que afecten a la talla de los niños, como sí tenían los menores que tratábamos en América Latina, pero sí que hay cierto grado de desnutrición. La realidad es tozuda, y si unos padres no tienen dinero para comprar una lata de leche de adecuada para el bebé, pues le dan lo que tienen, que es leche de vaca. Es obligación de todos ayudar a los niños que tienen problemas de nutrición.

—¿Quién os ayuda a poner en pie todos los programas que lleváis a cabo?

—La mayoría de programas los hemos podido mantener gracias a que ha habido empresas que se han implicado. La Administración, sin embargo, nada. La crisis ha generado una disminución de los recursos públicos, curiosamente cuando más dinero hacía falta, menos se ha puesto encima de la mesa. Y los recortes no han sido proporcionales. En vez de recortar en asesores, se ha recortado más en temas sociales.

—¿Es suficiente la ayuda asistencial para ayudar a estos niños?

—No. Los programas que hacemos nosotros son importantes, pero están dentro de una ayuda humanitaria. Se necesita ayudar a la familia, formar a las madres, que tengan conocimientos, para que busquen una salida laboral y de vida acorde a sus posibilidades.

—¿Tenéis respuesta positiva de la sociedad sevillana?

— Sí. La gente colabora como puede, hay gente que nos da leche, otros dinero. Hay mucho voluntariado, incluido el de por las mañanas en los desayunos saludables que ofrecemos en los colegios. Y cada vez tenemos más socios. Hay quien no puede ayudar económicamente y sí ayuda echando una mano.