Dolores Romero, presidenta de Apascide. FOTO : Raúl Dobblado
Dolores Romero, presidenta de Apascide. FOTO : Raúl Dobblado

Dolores Romero. Presidenta de APASCIDE

«Es muy especial ver que ellos son felices con su vida en el centro»

Desde la asociación proporcionan habilidades y medios para relacionarse con el entorno a personas con sordoceguera y a sus familias

Por  11:31 h.

La Asociación Española de Familias de Personas con Sordoceguera, Apascide, es una organización sin ánimo de lucro que nació para promover el bienestar y la integración dentro de la sociedad de las personas con sordoceguera. Uno de sus mayores logros es la creación del único centro de España dedicado a las personas con sordoceguera, el Centro Santa Ángela de la Cruz, en Salteras.

—¿Cómo se creó Apascide?

—Fue fundada hace 25 años por un grupo de padres que, viendo las peculiaridades de la discapacidad de sus hijos, la sordoceguera, decidieron luchar por su futuro, para que tuviesen ciertas habilidades y ocupaciones. Actualmente es de ámbito estatal.

—¿Qué es Santa Ángela de la Cruz?

—Es el símbolo de la asociación, el único centro dedicado a la sordoceguera que hay en toda España. Se creó hace seis años pensando en que fuese la continuidad de la etapa escolar. Atendemos a jóvenes y adultos con sordoceguera y, además, algunos de ellos tienen también algún tipo de retraso cognitivo u otro tipo de problemas que hacen que necesiten atención permanente.

—¿Qué se hace en el centro?

—Procuramos que desarrollen sus habilidades y se relacionen con el entorno, para lo que tenemos talleres de todo tipo: habilidades de la vida diaria como cocinar, limpiar o planchar, todas adaptadas, talleres de mimbre, de textil, de papel reciclado, de cerámica, de informática… Cada uno a su nivel, todos hacen alguna actividad. Además, el centro posee varias instalaciones como gimnasio, piscina climatizada con spa, un huerto ecológico y una sala de los sentidos. Es muy especial ver que ellos son felices con su vida en el centro, ver cómo se van contentos un fin de semana con su familia y cómo vuelven a la rutina con la misma felicidad. Para nosotros es importante proporcionarle medios para relacionarse con otras personas.

—¿Atienden también a las familias de los usuarios?

—Sí, y además del centro, tenemos un programa de atención a la familia en el que se pone en marcha una atención individualizada a cargo de una persona especializada en sordoceguera que trabaja en las casas con ellos.

—¿Además de los talleres, hacen otro tipo de actividad?

—Hacemos actividades especiales de ocio un par de veces al mes, que es donde colaboran los voluntarios. Aparte, tenemos un programa de respiro familiar en el que organizamos un campamento de una semana. Viene gente de toda España, ya que para muchas personas con sordoceguera es la única oportunidad que tienen de viajar y relacionarse.

—¿Cómo se financian?

—Las plazas del centro son concertadas, pero aún así no logramos cubrir el coste de cada una de las 39 que tenemos en la actualidad. Cada fin de año esperamos un milagro para intentar sacar el centro adelante, ya que es carísimo ofrecer una buena atención. No obstante, tenemos subvenciones, donativos de las familias y de entidades privadas. La Hermandad de la Vera Cruz, por ejemplo, nos ha ayudado mucho en los últimos tiempos.

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