María Lebrato, directora y guionista de «Callar para que no exista» y fundadora de la compañía Dinamo Creación
María Lebrato, directora y guionista de «Callar para que no exista» y fundadora de la compañía Dinamo Creación

Cuando la intérprete en lengua de signos es una actriz más en la obra

La directora de la compañía de teatro Dinamo de Creación, María Lebrato, cuenta a sevillasolidaria.es cómo hacer teatro de inclusión

Por  8:00 h.

Las personas sordas se encuentran múltiples barreras a la hora de participar en la sociedad, y la cultura no es una excepción. El teatro incluye en ocasiones una intérprete de lengua de signos en una esquina del escenario, pero es difícil seguir el curso de la acción cuando para entenderla hay que centrar la mirada en otro lado. María Lebrato quiso ir más allá y apostar por un teatro de inclusión «real» en su compañía Dinamo de Creación.

Esta apuesta por la inclusión puede verse en la obra «Callar para que no exista». Cuenta la historia de Candela, una mujer de mediana edad que vuelve al hogar de su infancia tras morir su madre y habiendo muerto su padre con anterioridad. La protagonista hace un repaso de su vida a los asistentes del teatro entre el humor y la seriedad y se da cuenta de cómo repite patrones que había visto en su infancia en casa, donde estaba presente la violencia de género. Una temática siempre actual contada de forma positiva, demostrando que se trata de una situación de la que se puede salir.

¿Cómo está adaptada la obra «Callar para que no exista» para personas sordas?

El elenco somos tres. Yo soy la directora, Magaly Fernández es la actriz, y Aitana Domínguez es intérprete de lengua de signos. Ella hace la obra en lengua de signos para que las personas sordas puedan seguirla, es algo que hacemos en Dinamo de Creación.

¿Cómo participa la intérprete en la obra?

En obras adaptadas para personas sordas la intérprete suele ser una persona vestida de negro en una esquina moviendo las manos, como en la televisión. En este caso no. Aitana tiene su vestuario como la actriz, está encima del escenario, tiene los mismo objetos que la actriz, incluso entre ellas hay fusiones. Uno de mis objetivos era que Magaly, que no sabe lengua de signos, incluyera acciones en lengua de signos, porque al final a mi me parece que la inclusión debe estar dentro. Que la compañía incluya a la intérprete.

¿Aitana representa a un personaje más?

Aitana es el mismo personaje que Magaly, son dos Candelas. Es el mismo teatro contado en dos lenguas diferentes. Pero en algunos momentos ellas interactúan. En un momento Magaly le está haciendo una trenza a Aitana y ese momento es brutal. Aitana tiene formación actoral, también en danza y además intérprete. La formación actoral es básica, sin ella las personas sordas no se enterarían del teatro porque la expresión corporal es fundamental.

Escena de la obra «Callar para que no exista» / Dinamo de Creación

Escena de la obra «Callar para que no exista» / Dinamo de Creación

¿Que la intérprete participe en la obra no se suele dar en teatro?

No. Cuando empecé a hacerlo tampoco pensé que fuera tan novedoso. Pero en este año que llevamos, personas sordas han venido a verme y asociaciones culturales de este colectivo que también nos ha ayudado me dicen que esto no existe, que es inclusión real. No sé si en Madrid o en Barcelona habrá, pero aquí no. Qué menos que la intérprete este encima del escenario para que el campo de visión sea el mismo.

¿Y por qué pensaste en las personas sordas?

Lo pensé en una obra anterior, «Tres sillas de nea», que estrené en noviembre de 2013. En diciembre me propusieron hacer una función con una intérprete y me encantó la idea. Conocí a la intérprete Isabel Reyes y trabajamos juntas. Lo que vi en la primera obra que estrenamos con ella, sin saber lengua de signos, me emocionó, y al ver que había personas sordas que al acabar la función nos daban las gracias. Empecé a ser consciente de los límites que ellos tienen y decidí que todas las obras que hiciéramos con Dinamos de Creación fueran interpretadas en lengua de signos, lo hacemos en «Callar para que no exista» y también en un microteatro de humor .

¿Cómo está siendo la acogida del público en este tipo de obras?

Las personas sordas es un colectivo muy desconfiado porque la sociedad no está preparada para ellos y le han vendido muchas cosas que no son buenas. Por suerte, he ido llegando a ellos poco a poco. El boca a boca funciona en todas las cosas. Y las personas oyentes reciben un poco de consciencia, porque no les “molesta” la intérprete, no interfiere en la obra. Las personas oyentes no somos conscientes de los límites que tienen las personas sordas. Tenemos mucha ignorancia, yo la primera.

La inclusión no es la única muestra de que Dinamo de Creación está comprometida con su entorno. Habéis realizado también obras benéficas.

Porque me pregunto «¿si hago teatro qué puedo hacer para beneficiar a gente que lo necesite más que yo?» Hemos hecho obras benéficas, el año pasado hicimos una para una niña que tiene leucemia y la familia necesitaba recaudar fondos para el caro tratamiento y para su traslado de Málaga a Sevilla. Y ahora estamos pendientes de una obra benéfica para el Centro Santa Ángela de sordociegos que no se le conoce y hacen una labor magnífica. Estamos organizando las jornadas para finales de marzo y abril de cultura accesible. Para mí es importante poder aportar un granito de arena.

Incluso en la temática. «Callar para que no exista» tiene la violencia de género como tema principal

Para mi el teatro es también un medio de comunicación, al igual que el periódico. Yo no tengo subvenciones, ni nadie que me diga qué tengo o no tengo que contar. Así que es una herramienta para contar lo que quiero y de la manera que quiero. Creo que tengo cierta obligación en contar cosas que realmente pasan. Me gusta el teatro social, aunque trato el humor porque también hay que reírse, quiero que la gente cuando salga lo haga con un poco de reflexión. La violencia de género existe, cada día, y salen mujeres muertas en las noticias un día y al siguiente están olvidadas. Me gusta hacer hincapié en esas cosas.

 

¿Dónde ver Callar para que no exista?

Callar para que no exista se representará el 15 de febrero a las 19.30 en La Torre Encendida (calle Torneo) y el 7 y 8 de marzo a las 21.30 en Sala El Cachorro (calle Procurador en Triana). La entrada tiene un precio de 8 euros y puede reservarse en el teléfono 659522531.

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