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Presidenta de la protectora El Buen Amigo

Candi Muñoz: «Lo que hacemos es devolver la vida a los animales»

Candi cuenta a sevillasolidaria.es su vida dedicada a ayudar a perros abandonados o maltratados

Por  8:00 h.

Cándida Muñoz, Candi para los que la conocen, lleva toda su vida dedicada a hacer la vida más fácil a los animales. Ha trasmitido durante años a vecinos y amigos su pasión por los perros desde su librería de Los Palacios y Villafranca. Y gracias a su dedicación y la de su familia numerosas personas se sumaron a ella en 1989 para fundar la protectora El Buen Amigo y así albergar en su refugio a los animales abandonados de la localidad y sus alrededores. Aún hoy, con 66 años y ya jubilada, busca día a día desde la presidencia de la asociación quien se haga cargo de alguno de los animales asegurando que la experiencia será impresionante.

¿De dónde viene esa amor que derrochas por los animales?

Mi padre fue quien me lo transmitió. Si había un perro con dificultades le ayudábamos, le llevábamos comida. Es algo que se siente y que también quiero dejar a mis nietos y a mis hijos.

Tu día a día siempre ha sido rodeada de perros ¿cómo se vive así?

Tengo cinco hijos, en ocasiones tenía más perros que hijos. Hay gente que adopta un perro porque se siente sola, no era mi caso. También me ayudó el coincidir con mi marido en esta pasión y con mis hijos igual.

¿Cómo se compagina?

Quitándole horas a otras cosas importantes. Una vez que te metes en este mundo es muy difícil salir, porque siempre hay un perro que necesita ayuda. Siempre le he buscado un huequito a los animales, y si se quiere se consigue.

¿Cómo diste un paso más allá y conseguiste hacerte con un refugio?

Fue una suerte que yo era conocida en el pueblo por mi negocio y también por mi familia materna que es de Los Palacios. Mi marido además era profesor y teníamos contacto con los colegios. Nos reunimos y le explicamos al alcalde la necesidad de un refugio y sobre todo de un terreno que era lo más importante. Nos entendió estupendamente y nos cedió el terreno en las afueras del pueblo.

¿Cómo se fueron incorporando a la causa los vecinos de Los Palacios?

En el momento en el que ya teníamos algo, empezó a unirse gente. Al principio se lo comentaba a clientas de nuestra librería que sabía que les gustaba el tema. Tuve mucha suerte. Incluso hay algunas que conservo desde que empecé, como Ingrid. Luego, intentamos implicar a más gente del pueblo: polveros, contratistas de obras, a quienes podían cedernos el material para hacer la obra. Eso fue el comienzo del primer refugio.

¿El primer refugio? ¿Qué pasó con él?

Fue bien durante nueve años pero se quedó en terreno urbanizable, donde hoy día está la feria de Los Palacios. Y nos tuvimos que mudar. Pagamos la nueva obra a medias con el Ayuntamiento y nos tuvimos que entrampar. Cinco años estuvimos pagando.

¿Y actualmente de dónde recibís ayuda?

El ayuntamiento se porta muy bien. Además de ser el terreno suyo, nos paga las limpiadoras. Recibimos cuotas mensuales de los socios y en Navidades hacemos una lotería. La fábrica de pan de los Palacios también nos ayuda y nos regala el pan. Lo cierto es que aún así siempre vamos tirando a duras penas porque es muy difícil.

¿Con qué te quedas de los años de esta protectora?

Cuando acoges animales que vienen destrozados y luego están repuestos, los consigues dar y la familia te manda fotos, piensas en la labor tan grande que hemos hecho. No todo es gloria pero eso es una inyección de energía para poder seguir adelante. Lo que hacemos es devolver la vida, porque los animales que llegan después de haberles pegado, quemado y haber vagabundeado tienen derecho a conocer otra forma de vida.

¿Qué le dices a los que piensan en abandonar?

La verdad. Que si lo dejan en la calle un coche los puede matar y miles de cosas. Por lo menos que nos pasen la foto e intentamos buscarle dueño. Mil posibilidades hay antes del abandono pero esto a la gente no le entra en la cabeza.

¿Si alguien quisiera ayudar?
El voluntariado es importantísimo. Y si hay alguien que quiera ayudar con pienso eso ya es para nosotros lo más.

¿Qué aporta un animal a una persona?
Las personas que en su vida nunca han tenido una mascota no saben lo que se han perdido, porque es un cariño muy grato. Es algo enorme. Yo siempre lo aconsejo. También digo que no compren, que acojan con nosotros o con otras protectoras.